Es fácil entender quienes son los villanos y quienes los ciudadanos, ahora que Guayaquil está próxima a celebrar sus fiestas de fundación:

Guayaquil fue fundada el 15 de agosto de 1534, fecha normalmente atribuida a la fundación de Riobamba, pues fue allí en donde se fundó originalmente “La Ciudad de Santiago de Quito”, es decir Guayaquil, la que fuera más tarde desplazada a orillas del río Guayas. Trece días después, el 28 de agosto de 1534, fue fundada “La Villa de San Francisco de Quito”, que también fue desplazada hacia el norte, hasta su ubicación actual.
El nombre de Santiago se lo tomó del apóstol. Las autoridades Españolas, a la usanza de la época, escogieron para Guayaquil el nombre de su Patrono, seguido del de la región, en ese entonces conocida como “Quito”, para significar que ésta sería la principal ciudad de la zona. Literalmente, el nombre de la ciudad era pues un “Patronímico” español. Así habían actuado antes en República Dominicana y Cuba y luego repetirían en Cali y Chile.
Quito quedará como históricamente secundaria, no tan sólo por los 13 días de distancia, sino por la gran diferencia que existe entre el título de “Ciudad” (de Santiago) y el de “Villa” (de San Francisco). Si se pican, habrá que decirles que a los de la ciudad se nos llama ciudadanos y a los de la villa, villanos.




